sábado, 12 de octubre de 2013

El miedo previo de un corredor (o un mal necesario)

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Todavia me acuerdo como si fuera hoy.

Es que no pasó tanto tiempo tampoco. Era el primer sábado de Octubre.... vísperas de la Maratón de Buenos Aires.

El paseo por la Expo es de lo mejor, porque uno entra en clima y puede regodearse hablando de "EL tema" con gente "como uno", que corre, y que no te mira con cara de hartazgo cuando por enésima vez hablas de esos benditos 42 kilómetros.
En casa directamente te ignoran o ponen cara de circunstancia haciendo como que te oyen... es que te la pasaste hablando de la maratón los ultimos 4 o 5 meses... y en esa semana tu vida parece girar en torno a ese sol de 42 kilómetros como si no existiera otra cosa.

Te echan de casa, y la Expo del día previo es como ese lugar de exilio al que uno va feliz, donde habrán otros locos y desterrados con cuadriceps fuertes y zapatillas sofisticadas.
Allí estarán esos "proyectos de heroes" obsesionados hablando de tiempos, ritmos, hidratación y... y esas cosas que nadie más afuera entiende.

Ahí estaba yo sentado tomando un café y charlando con mi amiga Sonia, cuando llegó ella: mi compañera querida de equipo que al otro día, en horas, correría la primera maratón de su vida.
Y llegó al borde del llanto.


EL LLAMADO

Me había llamado hacía minutos al celular preguntandome si estaba allí, si me encontraría; quería hablar unos minutos...
Finalmente llegó y se sentó a mi lado y empezó a hablar con una voz que se iba quebrando a cada sílaba que pronunciaba; tenía MIEDO. Más aún... tenía pánico.

Había entrenado meses para ese momento tan especial. Había soñado cada noche con su primera maratón, había cambiado sus hábitos, había mejorado su alimentación, había dejado de fumar, había aprendido a disfrutar de largos fondos en soledad... y faltaban horas para graduarse en el arte del maratón.
Pero tenía miedo.

No era muy distinto al que tuve yo en esa situación... pero viniendo de ella, con su cuerpo pequeño, y unos ojos que necesitaban respuesta, todo era más movilizante para mí. Yo que la había visto crecer como corredora, que había sido testigo de su feliz sacrificio.
Y finalmente se le cayó una lágrima mientras me decía que no sabía si iba a llegar.


EL MIEDO 

Dejé que hablara... que descargara esa tensión. Creo que la tomé de las manos y empecé a hablarle.
Busqué sus "Sí".

- "Entrenaste mucho?"
-"Descansaste bien?"
-"Pudiste correr los entrenamientos largos?"

Todas sus respuestas me dieron un "sí"

Entonces ahora restaba preguntarle lo más importante:

-"Tenés ganas de llegar a la meta"?

Y su "sí", ese "sí"...fue el más firme. Y su cara dibujó una sonrisa.

"Bueno... entonces vas a poder hacerlo". Fue mi respuesta.


Le hablé un poco más. No le enseñé nada, no podría... no le revelé ninguna cosa, no inventé ningún consuelo o ánimo infundado... simplemente corrí las cortinas  y dejé que ella viera en ese momento de tensión y ansiedad, todo lo que había logrado paso a paso.
Ella sólo necesitaba que alguien le recordara su coraje, su valentía, su fuerza... porque tenía todo eso.
No necesitaba más que reafirmarlo.



¿HACE FALTA EL MIEDO?

Es bueno que un corredor tenga miedo?...

Para las dos preguntas, no daré una sentencia pero sí una opinión; SÍ.

Como dice la sabiduría popular; "El miedo no es tonto". Es ese mecanismo de defensa que hace que seamos más prudentes, más cuidadosos, es  la sabiduría y ese instinto de conservación de todo animal que nos pone en alerta cuando algo "distinto" va a pasar.

Y en una maratón o cualquier nueva distancia?... Servirá mucho, claro que sí... eso si tomamos al miedo y lo convertimos en un desafío, o en coraje, o en ganas de superarlo...
Tomar al miedo, ese pequeño miedo a lo desconocido y convertirlo en "motor mental", en una provocación de nuestra mente, y decirle... "Ah... con que tal vez no pueda?.... Vamos a verlo!!"

Siempre con prudencia, siempre habiendo entrenado, siempre con inteligencia... si a eso le sumamos valor, adrenalina y ganas de superarnos, el miedo se convertirá al final en un gran maestro, en el combustible que hizo crecer la llama que está guardada justo en el centro de nuestro corazón.

Asi que el miedo... bienvenido sea. Aún si es pequeño (y no demasiado grande como para paralizarte, claro)
Hay que tenerlo, porque si no lo tuvieras algo no estaría del todo bien.
Es preferible tener un poquito de miedo a que un desafio te resulte indiferente.

Así que la próxima vez que tengas un poco de miedo antes de correr, simplemente debes cerrar los ojos, repasar las cosas que hiciste bien y respirar profundo entregando la situación.

Hacerte amigo del miedo y decirle; "es inevitable que estés, es necesario que estés... pero en cada paso te voy a ir venciendo... en cada paso te voy a demostrar que soy mucho más fuerte... y en cada paso te voy a ir dejando atrás... hasta que desaparezcas".


En la llegada ya no te vas a acordar de él... a lo sumo después sí, pero te reirás...y una vez que venzas al miedo, NADA VOLVERÁ A SER IGUAL.

Y para quien no corre y no entienda el por qué de nuestro amor por esto, deberá saber que correr, NO ES SOLO CORRER, si no que también es crecer, fortalecerse y aprender a ser GRANDES... y eso se aplica tanto en una carrera, como en la vida misma.


........

Mi querida compañera terminó al otro día su maratón. Cuando cruzó la meta sonreía... y fuí yo el que lloró, porque había sido testigo del nacimiento de un nuevo ser humano, que "simplemente" habia tenido el coraje de enfrentar su miedo, corriendo una maratón.






GRACIAS POR VENIR.

Twitter: @luchorunner


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2 comentarios:

  1. Yo antes de cualquier carrera estoy nervioso y con miedo, pero cuando paso por el arco de salida, se van diluyendo como azucarillo en el café, luego viene el disfrute y al acabar todas las emociones me invaden y creo que podría explotar de alegría, ( no descarto que pase algún día, jejeje).

    Un abrazo amigo

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  2. Otro abrazo, Javi!... sí; cada paso nos va dando coraje y felicidad.

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